Ha llegado el verano, y con él las altas temperaturas. Para combatir el calor hemos encontrado distintos sistemas de refrigeración personal.

El uso de prendas refrescantes nos puede ayudar a evitar el temido golpe de calor, minimizar los riesgos de sufrir estrés térmico, o sencillamente mejorar nuestras condiciones de trabajo cuando estamos expuestos a altas temperaturas.

Ahora bien, ¿qué diferencias existen entre los chalecos refrescantes?, y ¿cuál es el mejor para nosotros en cada caso? En este artículo vamos a dar respuesta a estas preguntas.

Tipos de chalecos refrescantes

Según la tecnología en que se basan, existen principalmente dos tipos de chalecos refrigerantes: los de enfriamiento evaporativo y los de placas a temperatura constante.

Chalecos Refrigerantes por enfriamiento evaporativo

Esta tecnología se basa en el principio adiabático, mejor conocido como “efecto botijo”. Se trata del principio físico de la evaporación del agua, que al pasar de estado líquido a vapor, absorbe calor del entorno y lo enfría.

Por ello, para activar las prendas evaporativas necesitamos agua.

Podemos encontrar dos tipos de prendas que se basan el enfriamiento evaporativo:

Prendas refrigerantes húmedas

Son las más conocidas y posiblemente las que más tiempo llevan en el mercado. Se activan mojando las prendas con agua durante 1 o 2 minutos, y escurriendo bien el agua sobrante. Una vez escurridas las secamos por dentro con un paño o papel absorbente. El efecto refrigerante es inmediato.

La refrigeración puede durar varias horas y requieren que haya transpiración si las llevamos debajo de otras prendas. Son aptas para ambientes ventilados, sobre todo en el exterior, con carga física media y alta.

Prendas refrigerantes secas

Se trata de una evolución de las primeras, siendo una tecnología más moderna y patentada por la empresa INUTEQ bajo la denominación DRY.

También se activan con agua, aunque en este caso en lugar de mojar la prenda o el chaleco, se rellenan con agua a través de una boquilla de llenado. Una vez nos aseguramos de que el agua queda bien repartida por el interior de la prenda, vaciamos el agua sobrante y listo.

En este caso el efecto refrigerante no será tan instantáneo y deberemos esperar unos minutos para notar cómo empiezan a enfriar.

La ventaja es que llevaremos puesta una gorra o un chaleco totalmente secos, y la refrigeración durará entre 1 y 3 días con una sola carga. Las prendas refrigerantes DRY están pensadas para llevarlas por fuera en ambientes ventilados, en actividades estáticas o de bajo esfuerzo físico.

Chalecos refrigerantes de placas a temperatura constante

Utilizan la tecnología conocida como “material de cambio de fase” o PCM (acrónimo de Phase Change Material).

Se trata de chalecos que montan unas placas frías que trabajan a una temperatura constante por un tiempo determinado, generalmente varias horas. Dicha temperatura puede ser desde 6ºC hasta 29ºC en función del tipo de PCM.

Se activan refrigerando las placas en un frigorífico o congelador, aunque también es suficiente que estén unos grados por debajo de su temperatura de trabajo, puesto que a diferencia del agua, los PCM se congelan por encima de los 0ºC (en el caso de las placas de 29ºC se pueden cristalizar incluso a 25 grados).

Existen dos tecnologías de material de cambio de fase o PCM: las parafinas, que existen desde hace años, pero están en desuso, y los nuevos materiales de base 100% biológica y biodegradable, como los PAC de INUTEQ, que son seguros y totalmente inocuos.

¿Cuál es el mejor chaleco refrigerante para mí?

Una vez analizadas las diferentes tecnologías empleadas en las prendas refrescantes, vamos a comprender mejor sus diferencias y qué chaleco refrescante es mejor para cada uso o circunstancia.

Los chalecos de placas PCM, a diferencia de los chalecos evaporativos, funcionan siempre bajo cualquier circunstancia, independientemente de que haya o no transpiración o nos movamos en ambientes ventilados o cerrados. Esto las hace más apropiadas para entornos húmedos o cuando la ventilación o transpiración sean más limitadas (como por ejemplo debajo de prendas aislantes o poco transpirables).

Los chalecos de placas PCM, como hemos visto, ofrecen una refrigeración a temperatura constante. Esto las hace especialmente indicadas para usos donde sea importante mantener una temperatura específica. Son empleadas habitualmente por bomberos, cuerpos de emergencias, etc.

Por último, pero no menos importante, tenemos el factor precio. Las prendas refrigerantes húmedas son las más sencillas y económicas, seguidas de las prendas refrigerantes secas (sistema DRY de INUTEQ). Por último tenemos los chalecos refrescantes de placas PCM que son los más caros, pero también los más efectivos bajo cualquier circunstancia.